La neurosis del positivismo

El «pensamiento positivo autoimpuesto», es decir, esta neurosis colectiva (más habitual en los círculos espirituales o de crecimiento personal) por enfocarse siempre en lo positivo, pensar en positivo, sentir en positivo, hablar en positivo… tiene que ser genuino, verdadero, para ser realmente «positivo».

El pensamiento positivo auténtico es muy raro, muy poco común, y es una consecuencia natural, no forzada, de la paz interna. Para que sea real, tiene que ser una consecuencia que sucede sin esfuerzo. Si no, si lo que hacemos es esforzarnos en pensar en positivo siempre y negar lo que realmente estamos sintiendo, esto es una forma de auto-engaño, lo cual es una forma de mentira, y la mentira en cualquiera de sus formas abre la puerta a un sinfín de desgracias y oscuridades en nuestra vida.

Pero para empezar tendríamos que aclarar la diferencia entre «positivo» y «adecuado», porque confundimos lo positivo con lo cómodo, y lo negativo con lo incómodo. Y en realidad un buen enfado a tiempo, aunque pueda ser incómodo, puede ser muy positivo (adecuado) si esa energía nos está empujando a poner, por ejemplo, límites sanos a una situación negativa. O una llorera bien encauzada, dejando salir un duelo antiguo reprimido, puede ser muy adecuada y solucionar problemas de ansiedad y de relación que llevábamos años arrastrando. Por poner sólo dos ejemplos de emociones «negativas» que son, en realidad, adecuadas.

Esta obsesión por lo positivo viene de sacar de contexto una verdad metafísica, a saber, que los pensamientos y las emociones que manejamos crean nuestra realidad, nuestra experiencia. Esto es totalmente cierto, pero empeñarse en lo positivo es una tergiversación de esta ley universal (la ley de atracción), y tiene más de autoengaño y represión que de luminosidad.

Si nos empeñamos en sentir, pensar, hablar y hacer sólo lo que nosotros etiquetamos de «positivo», negando la existencia de lo que ya es, de la mitad negra del yin-yang, estamos cayendo en la auto-negación y el auto-engaño, dos actitudes silenciosa y lentamente destructivas. MUY destructivas, tanto para nuestro propio camino de crecimiento, como para nuestras relaciones más cercanas y personales.

Así que es mucho más sano aprender a lidiar con lo que hay, aprender a gestionarlo, entenderlo y darle un nuevo significado, para no tener más adelante que apechugar con las consecuencias de haber vivido en una mentira. Y también para no perder el tiempo, porque la vida es muy corta.

Recuerda que gestionar NO ES reprimir, y que la paradoja es que para gestionar correctamente cualquier emoción o pensamiento, primero tienes que aceptarlo y permitirlo estar en tu cuerpo y en tu experiencia presente.

 

¿Y tú, qué experiencia tienes con el pensamiento positivo? ¿Te funciona? ¿Le encuentras fallas? Comparte tu visión en los comentarios… ¡crezcamos juntos!

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