Ser rechazados

Según la estadística, a una de cada dos personas con las que te cruces durante toda tu vida, no le vas a gustar. Esto no lo digo yo, lo dijo el psicólogo Wayne Dyer en uno de sus libros, «Tus zonas erróneas»; aceptar y contar de antemano con la posibilidad del rechazo, es un enfoque bastante práctico.

El único rechazo que debería preocuparte realmente, es el de una persona que tenga exactamente tus mismos valores, tus mismas prioridades, puntos de vista, y que haya pasado por las mismas experiencias que tú. Alguien que pueda estar en tu piel a cada momento y comprenderte profundamente, entender por qué piensas y sientes como lo haces. Alguien con tu misma escala de valores. Exactamente la misma.

Comprenderás que esa persona… eres  mismo/a, porque nadie en el mundo ha vivido exactamente tu singular experiencia.

El único rechazo que debería poder hacer tambalearse tu autoestima es el rechazo de ti, a ti mismo/a. El resto de personas tienen valores diferentes a los tuyos, no han pasado por las cosas que tú has pasado, y sólo pueden entenderte en parte. A sus rechazos, no les deberías dar el poder de influirte demasiado.

Pero, por otra parte… no te rechaces. No te estoy animando a que te rechaces. A un nivel profundo, eres perfecto/a con tus «imperfecciones», que no son imperfecciones sino aspectos que faltan por iluminar con la luz de tu Consciencia.

Si quieres mejorar como persona, adelante, es un deseo valiente y hermoso; pero no lo hagas desde el autodesprecio. El rechazo a uno/a mismo/a no ayuda a cambiar a mejor. No de forma de forma duradera y profunda.

El auto-rechazo no ayuda a nadie.

Pero si te ha de importar la opinión de alguien, que sea LA TUYA.

Para ello has de conocer y cultivar tus propios valores internos, que son únicos en ti. Esfuérzate cada día en ser alguien de quien puedas estar orgulloso/a (por tus valores, no por tus logros), y si llegan los rechazos de los demás, estos pasarán a tu lado sin causarte ni un rasguño.

 

¿Cuáles han sido tus experiencias con el rechazo? ¿Cómo las encajaste? Comparte tu visión en los comentarios… ¡crezcamos juntos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *