Deja que la Naturaleza te ayude

Cuando vayas por la calle y te sientas agobiado, estresado o preocupado… busca con tu mirada algún elemento de la Naturaleza, y deja que ella te ayude a recordar Quién Eres y qué es importante (y qué no lo es).

Hoy una bandada de estorninos me ha rescatado de mis preocupaciones. Esto es algo que te puede suceder de forma espontánea: la belleza de la Naturaleza te roba la atención inesperadamente y te saca del sumidero de tus pensamientos. Cuando esto pasa, es como un regalo, como un soplo de aire fresco. Pero la buena noticia es que esto es algo que se puede provocar también voluntariamente para volver al presente y recuperar la serenidad, así que he querido compartir un pequeño truco contigo. Es muy sencillo:

Detente un momento. O camina más lento.

Busca a tu alrededor un árbol, unos pájaros volando, una flor, una montaña lejana que se vea parcialmente, o simplemente alza la mirada y mira al cielo. Escoge tu pedacito de Naturaleza, y agárrate a él como si fuera un salvavidas. ¿Cómo?…

Enfoca toda tu atención en ello, fusiónate con ello, abrázalo con la mirada, como si no existiera nada más… y suelta todo lo demás.

Suelta por un momento todos tus pensamientos, tus prisas, tus quehaceres… deja caer todos tus pensamientos al suelo, como si no fueran importantes.

Y quédate unos segundos centrado en tu trocito de Naturaleza, y respira con él. Respira profundamente y hazte uno con él.

Observa sus detalles, sus colores, sus texturas… como si fuera la primera vez que lo ves, con curiosidad y entrega.

Observa su calma, su tranquilidad, su cualidad equilibrada, su confianza en la Vida. Percibe su ritmo, y lo alejado que estás ahora mismo de ese ritmo pausado. Pero recuerda que su ritmo es el tuyo, y que su calma está sólo a una respiración de distancia!

Mézclate con eso que estás observando hasta percibir dentro de ti su calma y su belleza natural. Y respira.

El objetivo de este ejercicio es que permitas que la belleza te rapte. Y para ello la vas a buscar activamente, en lugar de esperar a que ese rapto suceda espontáneamente (cosa bastante difícil, por cierto, cuando estamos enfrascados en nuestros pensamientos favoritos…).

Y el hecho de que escojamos para observar un elemento de la Naturaleza y no uno de origen artificial, es porque la Naturaleza tiene una vibración propia, que es la nuestra en esencia, y que nos ayuda a reequilibrar el organismo a todos los niveles. Al enlazarnos profundamente con la Naturaleza, nuestros ritmos vuelven a su estado natural, tanto a nivel físico como mental.

Para que este ejercicio te sirva, es mejor que escojas centrarte en plantas, árboles, el cielo, montañas, o animales silvestres. Los animales domésticos (mascotas) o urbanos (gorriones, palomas…) pueden llegar a estar tan descentrados y estresados como nosotros, así que escoge enlazar tu conciencia con algo natural que esté profundamente tranquilo.

Incluso en las grandes ciudades hay resquicios de Naturaleza. Búscalos y conéctate a ellos. La Naturaleza siempre te ayudará a recuperar tu equilibrio, tan sólo con que tú te acuerdes de pedirle ayuda…

 

¿Has probado algún truco parecido a éste? ¿Cuál es tu experiencia al fusionarte con la Naturaleza? Comparte tu visión en los comentarios… ¡crezcamos juntos!

2 opiniones en “Deja que la Naturaleza te ayude”

  1. No me había planteado hacer este ejercicio, tal y como lo cuentas, pero me parece una idea genial. Lo pondré en práctica. Si he sentido esa sensación de fusión paseando por el bosque o incluso en los paseos por el
    Parque. También he practicado por las mañanas el Mindfulness escuchando el trino de los pájaros y sentido como todo parecía tener sentido y estar equilibrado a mi alrededor. Pero buscar ese pedacito de Naturaleza en momentos de estrés me lo apunto desde ya. Muackkkkk

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