Los 4 pasos para superar *cualquier* conflicto interno

En el tiempo que llevo trabajando en mi propia libertad interior y la de otras personas, estoy comprendiendo que todos los procesos de evolución y resolución de conflictos psico-emocionales se pueden resumir en 4 fases, sea cual sea la índole del problema (autoestima, adicciones, problemas de pareja, miedos, vacíos existenciales, etc…) y sea cual sea su nivel de complejidad.

Sé que pudiera parecer simplista resumirlo todo en cuatro pasos, pero cada uno de esos pasos requiere, por separado, un considerable esfuerzo y valentía. No son “cuatro pasitos de nada”, son 4 SEÑORES PASOS…

Los cuatro pasos o las cuatro fases en los que creo que se puede resolver cualquier conflicto intrapersonal son estos:

 

1) Darse cuenta. Lo primero es comprender la raíz profunda del problema, que siempre está en el interior. La causa de nuestros problemas nunca está en el exterior, en los demás, aunque las circunstancias externas pueden hacer despertar, hacer que sea más visible o palpable, un conflicto, vacío o bloqueo que ya tenemos dentro.

Este conflicto normalmente suele venir de una creencia limitante instalada en el subconsciente, debido a una o varias experiencias que en su momento interpretamos de forma errónea (por no tener información suficiente o ayuda para encuadrarlas de forma sana) y que generaron una forma rígida de pensar e interpretar las situaciones.

La clave en este primer paso de cualquier proceso de sanación es localizar esa raíz, ese núcleo de pensamiento y sentimiento, desde el que se genera todo lo demás. Las creencias limitantes pueden ser conscientes o inconscientes, y algunas muy comunes son, por ejemplo:

“Para que los demás me quieran o me acepten, tengo que ser… X”

“La vida es peligrosa y tengo que estar alerta todo el tiempo”

“Las personas como yo no merecen vivir”

“Si no consigo X cosa, me moriré”

“Mi valor depende de lo que tengo»

Una vez localizado la idea inconsciente que está perpetuando el problema, ya está dado el primer paso. Dicen algunos que darse cuenta es el paso más importante, pero no lo es, es sólo el primero; si nos damos cuenta de la raíz del problema pero no sabemos solucionarlo, nada va a cambiar, salvo que añadiremos más frustración a la ecuación.

 

2) Drenaje emocional. Lo siguiente en el proceso de dejar atrás el conflicto es descargar las emociones enquistadas relacionadas con ese conflicto concreto, a veces contenidas durante años o décadas. Esto puede dar miedo a las personas con dificultad para expresar sus emociones de forma directa, pero es un paso absolutamente necesario para recuperar el equilibrio.

Las emociones son energías hechas para atravesar el cuerpo momentáneamente y generar una acción adecuada y acorde a las necesidades del momento, pero lo que se nos enseña en Occidente es a reprimirlas y negarlas, que es justo lo contrario para lo que es su función natural: atravesar nuestro cuerpo y movernos a la acción (e-moción, energía-movimiento).

Una descarga emocional sana es aquella que deja tras de sí una sensación de alivio, y a veces de cansancio. Pero, por el contrario, una descarga emocional no sana es aquella que justificamos, racionalizamos y repensamos constantemente, regenerando la emoción una y otra vez en un bucle sin fin.

 

3) Resignificar el tema. Este es el paso más difícil de todos, o al menos lo es las primeras veces que pasamos por él; consiste en revisar el tema o asunto del conflicto y aprender a mirarlo de una forma nueva, desde una perspectiva nueva. Una de las causas de no conseguir superar un conflicto es que no estamos dispuestos a cambiar nuestra manera de pensar, o no sabemos dar nuevos significados a lo que nos pasa (o nos pasó).

La interpretación que hacemos de lo que vivimos es algo muy personal y muchas veces involuntario, y esta interpretación es precisamente lo que determina qué significado va a tener para nosotros la experiencia vivida, y cómo la vamos a vivir (bien, regular o mal). Dicho de otra manera, lo que te hace feliz o infeliz no es lo que te pasa, sino lo que opinas sobre lo que te pasa.

Por ello, es necesario encontrar nuevas formas de interpretar nuestra experiencia, mirándola desde una perspectiva NEUTRAL, AMOROSA y ELEVADA. Voy a explicar estos tres conceptos:

  • Una mirada neutral u objetiva significa que sepamos despersonalizar la experiencia, es decir, entender que cada cual tiene sus problemas y su manera personal de mirar el mundo, que lo que sucede no es como yo lo veo, sino como Es, y que toda experiencia es neutra por naturaleza. El significado (bueno/malo, me gusta/no me gusta…) de la experiencia se lo atribuímos cada uno, según nuestra acumulación de experiencias pasadas y la cultura a la que pertenecemos.

 

  • Una mirada amorosa consiste en comprender que todos somos inocentes porque todos somos ignorantes. Hasta el más erudito hay cosas que no conoce ni comprende, y errores que comete. Y, cuanto más dolor va generando una persona a su paso, más sufre en su interior porque más ignorante es, menos comprende de sí mismo/a y de la Vida.

Esta mirada comprensiva y unicista es la que más cuesta, a una sociedad como la nuestra criada en valores como la competición, el individualismo y la ilusión de separación… ¡pero es la clave de la superación del conflicto y la evolución espiritual!

 

  • Y por último, una mirada elevada consiste en recordar que hay mucho más que “yo, aquí y ahora”. Consiste en elevarse sobre la tendencia a ver únicamente “mi metro cuadrado”, olvidando que mi metro cuadrado forma parte de un tejido universal sin roturas: todo lo que yo creo ser y todo lo que a mí me ha pasado es el resultado de un número infinito de situaciones pasadas entrelazadas que desconozco, porque vienen desde el pasado más remoto de esta galaxia y se entrecruzan con los pasados de todos los seres humanos y no humanos que han pisado este planeta antes que yo.

Dicho de una manera más simple: soy como un granito de arena en la playa, y no sé prácticamente nada de la Vida, tan sólo que vengo de la erosión de los elementos y que tarde o temprano volveré a ellos, tras pasar un rato aquí.

Esta mirada elevada (o transpersonal) permite relativizar con nuestros procesos personales y ponerlos en su justo lugar, recuperando la visión de conjunto que muchas veces perdemos, y recordando el misterioso, hermoso y perfecto entramado de Vida al que pertenecemos.

 

4) Llevarlo a la acción. El último paso (pero no menos importante), es llevar a la práctica esa nueva forma de mirarnos a nosotros mismos, a los demás, a la Vida, y al tema o asunto que nos resultaba conflictivo.

El cuerpo físico tiene memorizadas ciertas pautas de comportamiento y sentimiento, y necesita que le demos nuevos aprendizajes, nuevas experiencias y refuerzos positivos, para acabar de instalar la resolución del conflicto.

Para llevar a la acción estas nuevas comprensiones y significados que hemos dado en los 3 pasos anteriores, es necesario que estemos abiertos a la Vida. Debemos ser valientes para atrevernos a provocar situaciones en las que podamos comprobar que los nuevos significados que hemos aprendido son ciertos, y también debemos tener los sentidos alerta para localizar todas las confirmaciones de los nuevos significados que nuestra experiencia cotidiana nos va a dar. Y cada vez que suceda algo que nos confirme que el nuevo significado o la nueva forma de pensar es cierta, podemos hacer una anotación mental diciéndole a nuestro cuerpo: “¿Ves?”.

Esto, que puede parecer tonto, no lo es para nada. Este último paso ayuda a afianzar los 3 pasos anteriores, impidiendo que se los lleve el viento de las viejas inercias y costumbres mentales y emocionales.

 

Estos 4 pasos son universales para todos los procesos de superación de problemas personales; si logramos atravesarlos todos de forma total y profunda, sumergiéndonos hasta el fondo en cada uno de ellos, el conflicto queda superado para siempre.

La dificultad reside en que, muchas veces, nuestra mente no estará preparada para soportar (sin colapsar) un salto de conciencia radical de una sola vez, una liberación total e inmediata, y entonces debemos pasar por los 4 pasos varias veces consecutivas.

A veces tendremos que atravesarlos varias veces (con un intervalo de tiempo entre ellas), para poder ir quitándole capas al conflicto de una forma que sea asumible para la mente y el cuerpo.

Otras veces, cuando el problema no sea muy complejo o cuando ya tengamos bien internalizados los 4 pasos, sólo será necesario atravesarlos una vez.

 

Por último, quiero recordar que hay que ser muy pacientes con los procesos de crecimiento y evolución, tanto con los de los demás como (sobre todo) los nuestros propios.

A veces caemos en el error de meternos prisa e impacientarnos con lo que parecen ser “recaídas” o pasos hacia atrás, pero esto es fruto de una falta de conocimiento y perspectiva:

Podemos pensar que nos conocemos bastante bien a nosotros mismos, pero normalmente hay un 90% de nuestras psiques que desconocemos (el subconsciente), y el proceso de ir haciendo consciente lo inconsciente (poner Luz en la Sombra) es un largo camino que puede durar toda la vida. Dicho de otra forma, es mucho lo que desconocemos, y el proceso es lento por definición.

Además, solemos creer que nuestros problemas son «sólo nuestros», y que que nos cueste mucho superarlos es un fracaso personal. Lo cierto es que somos los depositarios de miles de años de tragedias humanas, transmitidas de generación en generación por la cadena genética hasta el último eslabón: nosotros. Nuestros problemas no son “nuestros”, son de toda la Humanidad. Por eso cuestan (a veces) tanto de superar, porque no estamos procesando solamente una carga individual, sino que esta carga viene unida al peso de todo el sufrimiento colectivo pasado y presente.

Por eso, paciencia. Paciencia con el proceso.

Recuerda:

1) Darse cuenta: comprender la raíz del problema.

2) Drenaje emocional: expresar la emoción

3) Resignificar el tema: darle nuevos significados

4) Llevarlo a la acción: poner a prueba el nuevo «yo»

Si nos saltamos alguno de los 4 pasos (el 2 y el 3 pueden ir en orden diferente), el proceso no estará completo y probablemente volveremos a repetir una y otra vez el conflicto, hasta que quede resuelto totalmente; así que interesa saber en qué paso nos solemos tropezar y no acabamos de realizar…

Llevando todo esto a tu experiencia personal, ¿cuál de los 4 pasos te cuesta más aplicar en tu proceso de liberación interior? Comparte tu visión… ¡crezcamos juntos!

8 opiniones en “Los 4 pasos para superar *cualquier* conflicto interno”

  1. Muy buen articulo, gracias por compartirlo. En mi caso llevo años tratando de superar un conflicto muy fuerte que me ha llevado a la depresión, la soledad y a la obesidad, voy a terapia hace años pero el avance no es mucho. Trato de ser consiente de lo que me pasa, pero hasta ahora siempre vuelvo a recaer y al final me siento peor. Esta parece ser una guía bastante sencilla para leer y releer cada poco días. Gracias…

    1. Gracias a ti Louy por compartir tu experiencia… algunos conflictos pueden llevar años en resolverse, y es fácil pensar que nunca se solucionarán.
      Espero que tu proceso de liberación sea fluído y suave. Si tienes alguna duda sobre el desarrollo de alguno de los 4 pasos, me puedes escribir por privado. Un abrazo.

    1. Gracias a ti, R. Salazar. Si tienes cualquier duda me lo puedes decir en privado, que sé que de la teoría a la práctica hay un buen trecho y puede ser complicado a veces recorrerlo…

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