El único “pecado” que existe

Todos nosotros, y todas las cosas que nos rodean, somos El UNO jugando a ser cosas distintas, que hablan entre sí, se relacionan, se descubren, y se pelean entre ellas.

La “maldad” última, la que engendra todo el sufrimiento de este planeta, es la creencia firme en que estamos separados y somos diferentes los unos de los otros.

El único “pecado” es creer que somos distintos y estamos separados del resto de seres vivos y no vivos con los que compartimos existencia. De esta creencia incuestionada brotan todos los miedos, las preocupaciones, los odios, y las incomprensiones que han generado la situación geo-política y ambiental actual.

Cada vez que albergo la creencia de que soy esencialmente diferente de alguien, o de otro ser vivo, o no vivo, estoy cayendo presa de la ilusión de los sentidos físicos.
Cuando me veo separada de mi vida, estoy ciega, y me asusto. Y, asustada, lucho y me defiendo.
Ataco, huyo. Acumulo. Derrocho.
Y así colaboro, con mi pequeño granito de arena, en la destrucción del planeta y de mi especie.

Y que tire la primera piedra quien esté libre de pecado.

¿Cuál es tu manera de entender y/o sentir la Unidad a la que se refiere el texto? Comparte tu visión! Y crezcamos juntos…

2 opiniones en “El único “pecado” que existe”

  1. hmmm… siendo muy niña, creía que al otro lado del planeta había otra niña igual, de rizos, haciendo lo mismo que yo… Pensaba que, de mayor, encontraria la manera de dar con ella y comprobar si éramos capaces de hacer lo mismo a todas horas!
    Con la lógica de los adultos, me aterraba pensar que se desplazara equidistante al mismo tiempo que yo y no llegáramos a encontarnos por más que me acercara.
    Pasó mucho tiempo hasta que la diera por imposible y luego la encontrara más cerca, casi encima, inside me, en las plantas, en el aire, en el agua, en las manos y los ojos de la gente cariñosa.
    Si cada uno creyéramos y cuidaramos de nuestro otro etéreo, el que está también en los seres vivos, en las cosas pequeñas que nos rodean… Si diéramos más tiempo a la escucha del silencio, de nuestro silencio, que al tamagochi de turno, seguro que podríamos sentir esa unidad… Incluso nuestra unidad en soledad, esa que tanto nos espanta, y que es el único camino que nos acerca.
    Bueno linda, ánimo, mencantaloqueescribes 😉

    1. Qué hermoso lo que cuentas, “Whitney” 🙂 Descubrir al final que “el otro” está dentro de ti en realidad… Si pudiéramos vivir constantemente con la conciencia de que eso es así, qué diferentes serías las cosas. Un abrazo!

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